Adiós culpa, bienvenido amor.

Según definición, culpa es la falta o delito que comete una persona de forma voluntaria.

¿Cuántas veces a lo largo de nuestra vida, hemos actuado como jueces?, supongo que al igual que yo, la mayoría de vosotros más veces de las que nos hubiera gustado.

Nunca he sido de culpar mucho a los demás, más bien, siempre me he responsabilizado yo misma de esa culpa más de lo que se consideraría un nivel normal. Dos tipos de reacción las que he podido observar, el que reacciona casi siempre culpando al otro, así no se hace responsable jamás de sus acciones, y luego en la otra cara de la moneda están los que al igual que yo misma, siempre han preferido asumir esa culpa, así asumiendo toda la responsabilidad, el otro se queda libre de culpa y ya tenemos bastante distracción intentando enmendar todo nosotros solos, ¿verdad?, exceso de responsabilidad, miedo a afrontar situaciones…tal vez, un poco de cada cosa.

Visto ahora, se podría aplicar a la mayoría de ámbitos de nuestra vida(trabajo, familia,etc) pero me voy a centrar en lo que más nos interesa en este nuestro rincón, el ámbito sentimental.

Con el transcurso de los años y el aprendizaje que se ha ido integrando en mí, a base de vivencias, veo igual de dañino y perjudicial para todo individuo, cualquiera de las dos formas de pensar y actuar.

Si culpas al otro, sufres porque crees y sientes que te ha fallado y que esa persona no es como tú creías, o no actúa como hubieras esperado, ni que hablar del sufrimiento del otro el cual se eleva si nos pasamos los días recordándolo.

Si te culpas a ti, también sufres, crees que no estas a la altura de la otra persona, te haces pequeñito/a, sientes que has fallado y eso se va metiendo por dentro, si no eres capaz de ver claramente que esta actitud no sirve para nada.

Y yo me pregunto…¿para qué necesitamos la culpa?, la cual es más bien un veneno en las relaciones de muy rápida utilización por nuestro ego, para como he comentado antes, colocar bajo la responsabilidad de uno de los dos, esos hechos que nos han causado dolor.

Creo que venimos a aprender, creo que vivimos para ir desgranando sentimientos, para ir cada vez conociéndonos más a nosotros mismos e  ir elevando ese poder personal que todos poseemos.

Por lo tanto, creo que lo más positivo es que después de un determinado conflicto, desilusión, sufrimiento, una vez pasado ese tiempo de furia, dolor, llanto…cada uno lo expresamos de diferente manera, la que mejor nos hace sentir, después de ese tiempo de desahogo(pueden ser horas, días, meses…cada individuo posee su propia medida del tiempo), nos dediquemos a que esa culpa se desvanezca, se esfume, a despedirnos de ella.. pero desde el corazón, de forma sincera, si no somos capaces de esto, más vale apartarnos de esa persona hasta que esa capacidad de perdón definitivo esté integrado en nuestro interior, porqué si no, lo único que vamos a vivir es sufrimiento.

Las cosas pasan por una razón siempre, en ocasiones repetimos patrones familiares sin ser consciente de ello  y las personas que aparecen en nuestras vidas son aquellas que nos van a hacer aprender de la única forma que parece que sepamos, sufriendo.

En ocasiones el sufrimiento es el exceso de culpa y exigencia hacia uno mismo, de lo cual, también se aprende….pero hay que verlo.

La importancia de VER Y OBSERVAR esto, es lo que te da el trampolín para crear una vida mejor, no es quién esta contigo si no como lo vives tú, que percibes de esa persona, y si tus sentimientos son limpios, si ese dolor que un día o en un momento determinado existió se ha convertido en medalla de campeón/na en aprendizaje.

Quizá cuando él o ella falló, tú te estabas valorando o queriendo demasiado poco, quizá no habías alcanzado esa visión de saber que debes quererte como te mereces para que otros hagan lo mismo.

El miedo a volver a intentarlo con ese ser que una vez te falló, es normal y evidente para todo ser humano, debemos permitir sentirlo y no juzgarnos por ello, pero si de verdad queremos avanzar, hay que poner manos a la obra y sincerarse con él/ella después de haberlo hecho contigo mismo/a, hay que tener valor y vivir lo que sentimos, y sobretodo creer, tener una fe absoluta en que a partir de decir adiós a la culpa, daremos la bienvenida al amor. Un amor de personas ya distintas, que han crecido y evolucionado después de ese episodio, que son capaces de vivir algo bonito esta vez.

Si vamos a creer y luchar por algo que sea con amor no con rencor, con valentía no con miedo, con alegría no con tristeza, con fe y no sin sentido.

Sé que todo conlleva un trabajo interior muy elevado, pero si tu corazón dice adelante, creo que es por algo, valiente la persona que lo sigue…pero esta vez…sabiendo que TÚ eres algo a lo que cuidar, respetar y amar empezando por hacerlo contigo mismo/a.

Teniendo esto claro, creo que esta vez ese camino puede ser diferente y muy constructivo.

Ahí nuestro poder de elección, ¿amamos sin culpa? o ¿vivimos aferrados a ella el resto de nuestras vidas?.

Tu eliges, como siempre. Mil besos.

Laurafornas.

LoveCoach.

 

3 comentarios sobre “Adiós culpa, bienvenido amor.

  1. Gracias por tu aportación.
    Todavía me queda trabajo en ese aspecto…
    Viendo un aprendizaje como el tuyo, creo que todo es posible. Sigue aportandonos tus granitos de arena…gracias.

    Le gusta a 1 persona

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